La gente empezaba a demandar algo más de la fiesta, y ella supo que era la hora de encender el karaoke. Pero cuando se dispuso a caminar a la computadora, la misma cambió de canción, a la que ellos escuchaban. Estaba segura que no la había puesto en el repertorio, sin embargo sus oídos le decían otra cosa. Cerró sus ojos. Recordó. Recordó el banco, el tren, la casa, los 300 kilometros, la estatua, el museo. Todos los recuerdos que ella había intentado cerrar durante un año volvieron instantaneamente. Y lo amó, amó sus recuerdos de un mundo feliz. Sabía que no era real, pero no necesitaba que lo fuera. Ella no podía hacer otra cosa... que amarle.
-Ángel.
Estaba segura que esta vez no había alucinado su voz
-Sunshine
Se miraron. Ella no quería perdonarlo, sabía que no debía, sabía que él fue el único hombre que logró exitosamente romperle el corazón.
-¿Que estás haciendo acá? ¿EH? ¿Venís a arruinar todo como siempre? ¿Que carajo haces acá?- se encolarizo.
-Tenía que verte,
Tres palabras. Tres palabras y ya era suya de vuelta.
-¿Que queres?
-Tenía que verte-repitió
-No podes
-¿Por qué?
-Nada cambio. Vos seguis viviendo lejos y seguis sin poder darme lo que quiero
No iba a dejar que le sacara ni una lágrima. No en su cumpleaños.
-Excepto que todo eso cambió. Estoy viviendo acá recientemente, y....
-No lo digas
-Ahora sí
-¿Ahora sí qué?
-Te amo
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